Heridas

Una herida se puede definir como la pérdida de tegumentos cutáneos, representada no solamente por la disrupción de la piel, sino que puede existir afectación y pérdida de tejidos subcutáneos, que pueden incluir músculo e incluso hueso.

La manera más fácil de poder clasificar las heridas es por su complejidad, ya que de esta manera se puede clasificar un mayor número de lesiones y se simplifica la explicación de su tratamiento:

Heridas Simples

Las heridas simples son heridas agudas, como las heridas quirúrgicas, las raspaduras o abrasiones ligeras, y también son las heridas crónicas que no cierran de manera primaria y podrían requerir atención especializada, pero con los cuidados y tratamientos adecuados terminan cerrando completamente y no existe recurrencia.

Heridas Complejas

Las heridas complejas deben de tener una o más de las siguientes condiciones:

  1. La extensión de la pérdida de tegumentos es extensa y profunda: éste es un criterio importante, sin importar que la herida sea aguda o crónica.
  2. Se presenta frecuentemente Infección como una complicación de la herida y esta infección incrementa la pérdida de tejido.
  3. Se encuentra comprometida la viabilidad de tejidos superficiales, como necrosis o signos de isquemia ya sea localizada o extensa, especialmente en los bordes de la herida, lo que incrementa mayor pérdida de tejido.
  4. Se presentan complicaciones inherentes a patologías sistémicas que impidan la regeneración normal del tejido o provocan la falla en el proceso de cicatrización con manejo simple, por ejemplo las vasculitis o las úlceras de pie diabético.
  5. Presentan una evolución tórpida hacia el estancamiento o la cronicidad.

Las heridas complejas requieren un cuidado especial que idealmente debería ser por grupo interdisciplinario, dedicado a este tipo de problemas.

Heridas complejas más comunes:

  • Úlceras de pie diabético.
  • Úlceras venosas crónicas.
  • Úlceras de decúbito o por presión.
  • Fistulas y dehiscencias de pared abdominal.
  • Úlceras por procesos necróticos extensos causados por infección (Fournier).
  • Úlceras crónicas relacionadas a vasculitis y causadas por inmunosupresores.
  • Quemaduras.